Elena encuentra el antiguo cuaderno de su abuela materna, Laura. Al recorrer sus páginas revive su vida y recuerda un episodio de la infancia: Laura le había revelado que, si uno tiene un gran deseo, debe confiárselo al papel de un cuaderno para que se cumpla. De niña lo creyó e inmediatamente lo hizo. Ahora, con 25 años, ya no recuerda aquel deseo, pero tiene uno nuevo: recordar a Laura.
